Valores Medulares

Cosmovisión Biblica, Liderazgo Servicio, Centralidad de la Iglesia, Misión Integral, Colaboración

Valores Medulares

Cosmovisión Biblica

Vemos el mundo y toda la creación desde el punto de vista de la Biblia. La Creación de Dios es buena, y aunque está corrompida por el pecado humano, está siendo reconciliada con Dios a través de Cristo (Colosenses 1:15-20). Por lo tanto, esta cosmovisión busca el Señorío de Cristo en todos los aspectos de la vida. (Isaías 9: 6-7). Vemos a la iglesia, como el Cuerpo de Cristo llamado a ser el embajador de Su reconciliación en el mundo (2 Corintios 5:17-20).

Liderazgo Servicio

Reconocemos que Jesús es nuestro modelo de líder-siervo (Marcos 10:45) y nos muestra cómo ser de influencia en la vida de las personas y sus comunidades con amor, humildad, integridad y respeto (Juan 20:21). Reconocemos los dones y habilidades que nosotros y otros tenemos, así como nuestras propias debilidades y necesidad de otros para ver la transformación de nuestros entornos.

Centralidad de la Iglesia

Sostenemos que la iglesia local es el agente principal ordenado por Dios para el avance de Su Reino en la tierra (Hechos 1:8), comisionada por Cristo para la proclamación y demostración del evangelio (Romanos 10:11-17).  Cada iglesia está llamada a vivir como el Cuerpo de Cristo encarnado, y sus miembros son enviados para vivir intencionalmente, marcando la diferencia en todas las esferas de la vida y sociedad (Efesios 4:11-16).

Misión Integral

Buscamos la transformación de la cultura de la iglesia local, la familia y los sectores profesionales hacia la cultura del Reino de Dios (Rom.12:1-2) para que, en conjunto, impacten las diferentes ideologías, valores y prácticas de la sociedad (ICor.3: 5-7) a través del liderazgo de servicio.

Colaboración

Valoramos y modelamos la diversidad y unidad del Cuerpo de Cristo (Juan 17:20-21). Estimulamos y fomentamos espacios para el aprendizaje mutuo y la cooperación a nivel local, regional, y global para el bien común y el alcance de la Gran Comisión (Mateo 28:19-20) y el Gran Mandamiento (Mateo 22: 34-40).